Con fecha 1 de enero de 2026, Renania del Norte-Westfalia ha suprimido los umbrales de valor (Wertgrenzen) fijados por el Land para los procedimientos de contratación municipal. Los Kommunale Vergabegrundsätze —los principios de contratación municipal— han quedado sin efecto y, por debajo de los umbrales europeos, la UVgO y la VOB/A sección 1 han perdido por completo su carácter vinculante para los poderes adjudicadores municipales. Lo que permanece son los principios fundamentales —economía, austeridad, transparencia e igualdad de trato— y aquello que cada municipio decida imponerse voluntariamente mediante ordenanza.
Es uno de los cambios más importantes en el día a día de la compra pública municipal en años, y la prensa especializada lo ha tratado con mucha menos atención de la que su efecto merece.
Qué cambia en la práctica
Hasta ahora la pregunta en cada compra era: ¿a qué procedimiento me obliga el valor del contrato? Para las adjudicaciones municipales por debajo de los umbrales europeos, esa pregunta ya no se plantea en esos términos. La sustituye otra, más exigente: ¿qué procedimiento resulta adecuado para esta necesidad, este mercado y este riesgo?
Para la compra de TI esto es más que una formalidad. Tres cosas pasan a ser realistas cuando antes prácticamente no lo eran:
- Se puede explorar el mercado antes de licitar. Quien no tiene que montar de inmediato un procedimiento formal puede invitar a dos o tres proveedores, pedirles propuestas de arquitectura y decidir después qué conviene contratar realmente. En materia de seguridad ese suele ser el verdadero cuello de botella: la administración sabe que algo falta, pero no con la precisión necesaria para licitarlo.
- Los proveedores pequeños y especializados vuelven a estar al alcance. El esfuerzo de un procedimiento formal ha mantenido alejadas de forma fiable a pequeñas ingenierías y proveedores especializados, en ambos lados de la mesa. Y es ahí donde con frecuencia reside la competencia en arquitectura de red, perímetro o preparación ante emergencias.
- La compra puede seguir al riesgo en lugar de al calendario. Un proyecto de segmentación tras un incidente de seguridad puede encargarse en semanas y no en trimestres.
Qué se mantiene expresamente
La supresión de los umbrales no es una exención, y leerla así sería un malentendido caro. Siguen siendo de aplicación, entre otros:
- Los umbrales europeos. Rigen sin cambios e incluso se redujeron ligeramente el 1 de enero de 2026: para contratos de suministros y servicios de municipios y Länder el umbral es de 216.000 euros (antes 221.000), para las autoridades federales superiores y supremas de 140.000 euros, y para los poderes adjudicadores de sectores —energía, agua, transporte— de 432.000 euros. Estos valores rigen para 2026 y 2027. Por encima, el derecho europeo de contratación se aplica en su totalidad.
- El examen de la relevancia para el mercado interior. Sigue siendo obligatorio, también por debajo de los umbrales.
- El cumplimiento de convenios colectivos. Las exigencias de la TVgG-NRW se aplican a partir de un valor de contrato de 25.000 euros.
- La consulta al registro de competencia a partir de 30.000 euros, así como el principio de doble control a partir de 500 euros.
- El derecho presupuestario y la legislación anticorrupción, sin cambios.
Importa además un matiz formal: si un municipio quiere darse reglas más estrictas, solo puede hacerlo mediante ordenanza (Satzung), no por vía de práctica administrativa interna. Quien se limite a prorrogar los antiguos umbrales en una instrucción de servicio no los habrá reinstaurado jurídicamente, pero habrá regalado en la práctica todo el beneficio de la reforma.
Para los poderes adjudicadores sujetos al régimen presupuestario del Land rige una regla propia: a partir del 1 de febrero de 2026 los umbrales de adjudicación directa suben a 50.000 euros en suministros y servicios y a 75.000 euros en obras. Los municipios no se ven afectados: para ellos los umbrales del Land ya no rigen en ningún caso.
El error silencioso: dejar pasar la reforma
La reacción evidente de una oficina de contratación bien gestionada es la prudencia: mejor dejarlo todo como estaba, así nadie podrá objetar nada. Es comprensible y, en muchos casos, equivocado.
La razón es que los antiguos umbrales nunca dijeron nada sobre calidad. Acoplaban el esfuerzo procedimental al valor del contrato y, con ello, generaban sistemáticamente el mayor esfuerzo justo donde menos ayuda: en prestaciones técnicamente exigentes pero discretas en importe. Una migración de cortafuegos, la separación entre la red administrativa y las aplicaciones especializadas, una segunda vía de copia de seguridad independiente: son proyectos cuyo éxito depende casi por completo de la idoneidad del proveedor y casi nada del precio. Es precisamente para esta clase de proyectos donde ahora hay margen.
Lo recomendable, por tanto, es reescribir de forma consciente las propias reglas de compra en lugar de dejar que las antiguas sigan funcionando en silencio: ¿qué adquisiciones son de bajo riesgo y pueden ir rápido? ¿Dónde importa más la idoneidad que el precio, y cómo se comprueba? ¿A partir de qué valor se establece qué forma de competencia, y por qué justo ahí? Responder bien a esas preguntas una vez vale más que cualquier umbral.
Por qué escribimos esto
Somos una casa de sistemas dirigida por su propietario, con sede en Solingen, y trabajamos desde hace años en entornos donde poder acreditar lo hecho forma parte del día a día, entre ellos la operación KRITIS de una empresa municipal de energía, donde operamos sistemas de seguridad y elaboramos conceptos de seguridad conforme a los requisitos del BSI y de la norma ISO 27001.
Para los municipios la nueva situación significa algo concreto: una conversación sobre segmentación de red, seguridad perimetral o una vía de copia de seguridad independiente del proveedor de servicios ya no tiene por qué fracasar por el procedimiento antes de haber empezado. Si quiere saber dónde está realmente su entorno, el primer paso es un diagnóstico sobrio, no una licitación.